POR QUÉ HOY TODAVÍA ES FUNDAMENTAL LEER A FREUD

ACERCA DE FREUD Y LA LECTURA DE SU OBRA
Hay quienes suponen que ya el psicoanálisis no se aplica, no es terapéutico, y prefieren recurrir a terapias alternativas (algunas, por cierto, precarias y sin objetivos de cura). Es muy necesario entonces recordar que el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, continúa siendo un autor imprescindible que ha hecho y continúa haciendo escuela.
¿Qué es hacer escuela? Tiene que ver con proponer determinadas tesis, afirmaciones teóricas y determinado método, cierto modo de proceder respecto de esas afirmaciones tal que resulte una cierta práctica y un cierto comentario sobre esa práctica, un cierto discurso. Y en este sentido Freud -tanto como Melanie Klein como Lacan, claro – “hace escuela”, es decir, es productor de discursos, ha tenido y sigue teniendo discípulos que producen en base a sus escritos y que aplican sus principios en la clínica, en tanto se habla, se escribe y se comenta acerca de su pensamiento.
Leer a Freud hoy sigue siendo fundamental. En su “Autobiografía”, Freud relata la influencia decisiva que tuvieron en su vida ciertas personas y ciertas lecturas. Así, un texto, leído en alta voz por alguien, decidió su vocación:
“Aunque vivíamos en condiciones muy modestas mi padre siempre me exhortó a guiarme exclusivamente por mis inclinaciones en la elección de una carrera.
En aquellos años no había sentido una particular preferencia por la posición y la actividad del médico; por lo demás, tampoco la sentí más tarde.
Más bien me movía una suerte de apetito de saber, pero dirigido más a la condición humana que a los objetos naturales; tampoco había discernido el valor de la observación como medio principal para satisfacer ese apetito.
Mi temprano ahondamiento en la historia bíblica, apenas hube aprendido a actividad pública.
Entretanto, la doctrina de Darwin, reciente en aquel tiempo me atrajo poderosamente porque prometiía un extrael arte de leer, tuvo, como lo aprendí mucho después, un efecto duradero sobre la orientación de mi interés. Bajo el poderoso influjo de mi amistad con un compañero de escuela algo mayor, que ha llegado a ser un conocido político, nació en mi el deseo de estudiar Derecho como él y lanzarme a lordinario avance en la comprensión del universo, y sé que la lectura, (por el profesor Carl Brühl) en una conferencia popular, del hermoso ensayo de Goethe “Die Natur”, que escuché poco antes de mi examen final de bachillerato, me decidió a inscribirme en Medicina”.
(“Presentación autobiográfica”- 1925 . Tomo XX — Edit. Amorrortu)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *